Perro de arrastre

Desde el año 1500, el perro ha sido adiestrado también para el transporte de material pesado en carretas. Sometidos a duros esfuerzos, los perros de arrastre tuvieron a su favor leyes que prohibían fueran explotados excesivamente. Aún hoy, en Suiza, ya sea por tradición y un poco de folklore, ciertos perros boyeros de constitución fuerte son empleados para el transporte de leche y quesos en carritos adecuados.

Insubstituible en el arrastre, en cambio, es el perro de trineo. En terrenos helados o recubiertos de falsas nieves, aún disponiendo de medios mecánicos adecuados, en aquellas circunstancias debe forzosamente emplearse el perro de trineo para poder ganar grandes distancias heladas. Jaurías de Alaskan Malamute han participado en gloriosas expediciones polares, desde las de Amudsen hasta la del duque de los Abruzzos; solamente con el trineo por ellos arrastrado ha sido posible abastecer y establecer contacto entre el banco de hielo y las aldeas habitadas. En los países árticos, los perros de arrastre como el Esquimal, son enganchados a los trineos ya sea en formación de abanico, o en parejas uno al lado de otro. Aunque para acoplarlos tanto esquimales como siberianos emplean sistemas diversos. En Alaska son muy populares las carreras de perros con trineo. En Anchorage, con los famosos Alaskan Malamute, se celebran periódicamente competiciones con recorridos de hasta ochocientos kilómetros a realizar en menos de ochenta horas, naturalmente con cambio de jauría en cada lugar preestablecido.

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