Celo y acoplamiento

La edad indicada para el primer acoplamiento del macho es a partir del año y medio, cuando su estructura está bien desarrollada; mientras que para los coños peludos es aconsejable esperar al segundo o tercer celo, de modo que el útero haya alcanzado las proporciones de adulta.

El celo aparece y se repite con un intervalo de seis meses aproximadamente, pero en las perras de ciudad la periodicidad puede quedar reducida a cinco meses. En cambio, el estímulo sexual está presente siempre en el macho y es excitado por las secreciones emitidas por la hembra durante el período del celo. El momento mejor para obtener un acoplamiento fecundo es al término del segundo día, desde el momento en que la hembra demuestre placer por la proximidad del macho, porque es entonces cuando se tiene la ovulación completa. Para asegurar la fecundación, el acoplamiento se puede repetir pasadas 24 o 48 horas.

La atracción hacia el sexo opuesto es provocada por las hormonas sexuales producidas, respectivamente, por los testículos y los ovarios. La fertilidad se debilita cuando el ejemplar empieza a ser muy mayor, y se apaga antes en la hembra que en el macho.

Es mejor predisponer el acoplamiento de modo que los cachorros nazcan al principio de la primavera, de modo que puedan aprovechar una buena estación para desarrollarse y crecer sanos. Los paseos para hacer las necesidades y la educación serán reducidos en los días de sol.

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